CATEGORIA: 'PASEO POR LA CIUDAD'

ITALICA

Las Ruinas de Itálica se encuentran situadas en la vecina localidad de Santiponce, a 7 kms. de Sevilla.

El horario de apertura es de 9,00 a 17,30 horas de martes a sábados.
Los domingos y festivos, el horario es de 10,00 a 16,00 horas.
Los lunes que no sean día festivo, el recinto permanece cerrado al público.

La entrada es gratuita para españoles y residentes en la Comunidad Europea. El resto de los visitantes deberán pagar una entrada.
Los grupos de escolares deben concertar previamente la visita al teléfono 599.65.83.

Desde la Estación de Plaza de Armas cada media hora salen autobuses con destino a Santiponce.
Los sábados por la tarde y domingos, los autobuses salen cada hora.
Para llegar a la Estación de Plaza de Armas, se pueden coger los autobuses líneas 43,C1,C2,C3 y C4.

CENTRO POR LA CALLE SANTA CLARA

Este paseo discurre por el barrio de San Lorenzo, de acusada personalidad romántica y señorial. A la calle Santa Clara, poblada de mansiones de los siglos XVII y XVIII, se abre la portada del compás del monasterio homónimo. Allí, y tras atravesar a la izquierda la portada gótica que perteneció a la primitiva Universidad de Sevilla, hallaremos la Torre de Don Fadrique, interesante construcción fechada en 1252, que marca la transición entre el estilo románico y el gótico.
El Convento de Santa Clara, de fundación medieval, presenta una iglesia de tipología gótico-mudéjar, reformada ornamentalmente en el siglo XVII. A esta última centuria pertenece la decoración de yeserías de los muros laterales, que responde al diseño que dieron en 1620 Juan de Oviedo y Miguel de Zumárraga, quienes asimismo proyectaron el pórtico de entrada la templo. Espléndidos son los cuatro retablos laterales dedicados a la Inmaculada, San Juan Evangelista, San Francisco y San Juan Bautista, con la decisiva intervención en todos ellos del escultor Juan Martínez Montañés, entre 1625 y 1630.
El número 21 de esta calle Santa Clara pertenece al Palacio de Santa Coloma, ejemplo puntero de la arquitectura civil sevillana del XVII. Como es usual en este tipo de residencias palaciegas, posee una portada de notable entidad arquitectónica, cuyo vano de acceso queda flanqueado por pilastras corintias.
El Convento de Santa Ana hace esquina entre las calles Santa Clara y Santa Ana. La construcción del templo se fecha en el segundo cuarto del siglo XVII. En su retablo mayor se expone un grupo escultórico de Santa Ana dando lecciones a la Virgen Niña, debido a Juan Martínez Montañés en 1627.
Desde aquí, podemos acercarnos a la vecina calle San Vicente para visitar la Iglesia de San Antonio de Padua. El altar mayor fue ensamblado a comienzos del siglo XVIII por Jerónimo Balbás. En la hornacina principal recibe culto la Virgen de la Palma imagen anónima del Setecientos que es cotitular de la Cofradía del Buen Fin.
Al finalizar Santa Clara tomaremos la calle Eslava para desembocar en la Plaza de San Lorenzo. Su flanco más característico es el ocupado por la fachada principal de la Parroquia de San Lorenzo, donde puede contemplarse un clásico retablo de cerámica con la efigie del Señor del Gran Poder. Muchos y valiosos tesoros artísticos se guardan en el interior de la iglesia. Quizás los más antiguos sean la pintura mural de la Virgen de Rocamador, que data del siglo XIV, al igual que la escultura de alabastro de Nuestra Señora del Carmen.
El Templo de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder actúa como un poderoso imán que atrae hacia sí riadas de devotos, que acuden a postrarse a los pies del Señor de Sevilla. Juan de Mesa esculpió este portentoso Nazareno en 1620, que sigue arrancando hoy como ayer, oleadas de plegarias en la inigualable madrugada del Viernes Santo.
Mediada la calle Cardenal Spínola, entrada natural al barrio de San Lorenzo desde el centro comercial, se alza la fachada en ladrillo del Convento de Santa Rosalía. Dentro de su iglesia se conserva una importante colección de retablos del último tercio del siglo XVIII, tallados en madera dorada por el portugués Cayetano de Acosta.
Así llegaremos a la Plaza de la Gavidia, de animada vida nocturna, gracias a la presencia de tantos jóvenes sevillanos como se dan cita en sus bares y tabernas. El malogrado escultor Antonio Susillo realizó en 1889 la estatua de Daoiz que centra este bello espacio público. Aledaña a la anterior se halla la Plaza de la Concordia, donde se levanta la Iglesia de San Hermenegildo, que en la actualidad acoge una Oficina de Información Turística. Este edificio manierista perteneció a la Compañía de Jesús, destacando su planta elíptica y la decoración de yeserías que ornamenta su cúpula ovoidea. Durante varios años, esta iglesia fue utilizada como sede del Parlamento de Andalucía.

CENTRO COMERCIAL CALLES FERIA Y PUENTE Y PELLON

La calle Feria es una de las de mayor personalidad de toda Sevilla. Nace en la Resolana, en pleno corazón del barrio de la Macarena, y muere en San Juan de la Palma, tras un largo y recto trazado, pleno de vivencias humanas y estéticas. Su nombre proviene de la “feria” o mercadillo que se viene celebrando desde hace varios siglos, todos los jueves del año. En las aceras se agolpan los puentecillos, donde se amontonan objetos de toda índole y procedencia, aunque uno de sus mayores atractivos se centra en las antigüedades.
Punto obligado de referencia en la calle Feria es su Mercado de abastos, de animada concurrencia, situado junto a la Parroquia de Omnium Sanctorum. Es otro de los muchos ejemplos de templos mudéjares que se levantan en la Sevilla del siglo XIV. En la Capilla Mayor, y bajo baldaquino que evoca el de la Basílica vaticana de San Pedro, recibe culto la imagen de la Virgen, Reina de Todos los Santos. Esta escultura, debida a Roque de Balduque (siglo XVI), fue muy alterada en el Setecientos por Benito de Hita y Castillo.
Afrontando el ábside de esta iglesia, encontraremos la portada del Palacio de los Marqueses de la Algaba, actual propiedad del Ayuntamiento hispalense. Esta residencia palaciega comenzó a edificarse en el siglo XV, configurándose su aspecto definitivo a lo largo de las dos centurias posteriores.
Siguiendo nuestro recorrido por la calle Feria, llegaremos a la Plaza de los Carros o de Montesión. Aquí podremos visitar la Capilla de Montesión, donde reside la Cofradía de la Oración en el Huerto. Su bellísima Virgen del Rosario ha sido últimamente catalogada como obra anónima del último tercio del siglo XVI. Junto a la Capilla, se alza la iglesia del extinguido Convento dominico de Montesión, cerrada al culto desde hace muchas décadas.
La Iglesia de San Juan de la Palma está situada al final de la calle Feria, muy cerca de la Casa de los Artistas. En este templo mudéjar, muy transformado, reciben culto las imágenes titulares de la Hermandad de la Amargura. La Dolorosa de esta advocación es de las más expresivas de Sevilla, relacionándose su hechura con el taller de Roldán en los primeros años del siglo XVIII. El San Juan Evangelista que le acompaña es obra de Benito de Hita y Castillo en 1760.
En la calle Regina, nombre que le llega por el desaparecido Convento de Regina Angelorum que aquí estuvo situado, comienza el tramo puramente comercial de nuestro paseo. Atravesaremos la Plaza de la Encarnación, para dirigirnos a la calle Puente y Pellón, cuyo trayecto se anima con la presencia de numerosos establecimientos de confección, ultramarinos y jugueterías, siendo especialmente abundantes las zapaterías. Las calles Lineros y Córdoba nos llevarán a la Plaza del Salvador, donde no nos vendrá mal tomar unas gambas en un velador de La Alicantina, mientras contemplamos cómo las palomas se posan en los hombros de la estatua del gran Martínez Montañés.

CENTRO COMERCIAL CALLES CANALEJAS Y SAN ELOY

El Puente de Chapina, desde un punto de vista estético, quizás sea el más sevillano de cuantos se han construido recientemente. Nominado oficialmente como Puente del Cristo de la Expiración, fue diseñado por el ingeniero José Luis Manzanares, mostrando la particularidad de no utilizar sujeción alguna sobre el agua. Su aspecto externo nos recuerda el de una carabela, en la que las velas serían las lonas cubreaceras, y los mástiles las farolas.
El entorno urbanístico de la Plaza de Armas sufrió una trascendental renovación con la inauguración de una nueva Estación de Autobuses que aglutina las líneas regulares del Aljarafe, Huelva y Extremadura. En este programa de reformas urbanas ocupó un lugar de excepción el desmantelamiento de la red ferroviaria de la antigua Estación de Córdoba, que sirvió durante la pasada Exposición Universal de 1992 como una de las sedes integrantes del Pabellón de Sevilla.
La Estación de Plaza de Armas es un edificio que responde a la estética neomudéjar, tan extendida en la Sevilla de finales del siglo XIX. Su autor material, Nicolás Suárez Albizu, siguió el proyecto original de José Santos Silva, en el que los principales elementos constructivos son el ladrillo, el hierro y el cristal.
Desde Plaza de Armas nos dirigiremos por Marqués de Paradas para enlazar con las calles Canalejas y San Eloy. Esta última es una estrecha vía de carácter comercial, en la que podremos realizar las compras más dispares: artículos de alimentación, ropa de moda, joyas, regalos, etc. San Eloy desemboca en La Campana, siendo un verdadero placer desayunar o merendar en la tradicional confitería de este nombre, fundada en 1895, o en la cercana de Ochoa, ésta ya adentrado en la calle Sierpes.

CENTRO COMERCIAL POR LA CALLE ALFONSO XII

La Pasarela de la Cartuja, diseñada por Fritz Leonhardt y Luis Viñuelas, une al recinto monumental de la Cartuja de Santa María de las Cuevas con la Nueva Torneo. Esta importante arteria viaria nos llevará a la Plaza de la Puerta Real, así llamada en recuerdo de la que aquí existía, por la que Felipe II entró en 1570 para visitar la ciudad. En este enclave se alza desde 1944 la actual Capilla de Nuestra Señora de las Mercedes, obra del prestigioso arquitecto Aurelio Gómez Millán.
Andados pocos metros por la calle Alfonso XII, nos encontraremos con la Plaza del Museo, en cuyo centro se alza el monumento erigido al inmortal pintor Bartolomé Esteban Murillo, cuya escultura en bronce se debe a Sabino de Medina. Qué mejor emplazamiento que éste, frente al Museo de Bellas Artes, donde se conservan algunas de sus obras más sobresalientes.
Todos los domingos, de 9 a 14 horas, en la Plaza del Museo se reunen artistas de la pintura y la escultura para mostrar sus obras al público y ofrecen la posibilidad de comprarlas.
La segunda pinacoteca más importante de España, tras el Museo del Prado, está instalada desde 1839 en el edificio que fue Convento Casa Grande de la Orden Mercedaria en Sevilla. Aunque se trata de una fundación medieval, sus caracteres arquitectónicos responden a la total renovación que emprendió el arquitecto Juan de Oviedo a partir de 1602. El recorrido por las quince salas que componen el remozado Museo, permite obtener una completa visión de la escuela pictórica sevillana desde el Gótico hasta las primeras tendencias artísticas del siglo XX. Naturalmente, las estrellas de este panorama son Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, genios de la pintura española, y aún europea, del siglo XVII. Otras muestras escultóricas y suntuarias enriquecen el panorama artístico que se expone en este singular Museo.
Nuestro próximo destino será la Parroquia de San Vicente, a la que llegaremos caminando por la calle rotulada con el nombre de dicho santo. Esta iglesia gótico-mudéjar sufrió diversas alteraciones y ampliaciones en los siglos XVIII y XIX. Gran interés presenta su retablo mayor barroco, ensamblado por Cristóbal de Guadix entre 1690 y 1706. Actualmente tienen establecida su sede canónica en este templo las Cofradías de las Penas y de las Siete Palabras, ambas con notables efigies procesionales.
En un costado de la parroquia se abre la encantadora plaza de Teresa Enríquez. Esta noble dama es conocida con el sobrenombre de “La Loca del Sacramento”, pues a su celo eucarístico se debió la fundación de las primeras Hermandades Sacramentales españolas. En el centro de la plazuela se eleva un crucero renacentista, copia del original de alabastro fechado en 1582, que se encuentra en el interior de la referida iglesia de San Vicente.
Por las calles de Miguel del Cid -famoso cantor de la Inmaculada- y Abad Gordillo, retornaremos hacia Alfonso XII. En esta calle se ubican la Biblioteca Pública y la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, importante centro de investigación americanista del C.S.I.C. (Centro Superior de Investigaciones Científicas). Junto a esta última, se encuentra la Iglesia de San Gregorio, regido por los PP. Mercedarios.
Sin duda, la escultura del Cristo Yacente, atribuida a Juan de Mesa (siglo XVII), es el mayor tesoro que se cobija dentro de sus naves.
A escasos pasos, podremos visitar el templo de San Antonio Abad, sede de la Hermandad del Silencio, considerada por muchos como la Madre y Maestra de las Cofradías sevillanas. El Nazareno es una escultura que se viene atribuyendo a Francisco de Ocampo hacia 1609-11, mientras que la Virgen de la Concepción es obra señera de Sebastián Santos en 1954. Curiosamente, en el compás de esta iglesia hay una pequeña imagencilla de San Judas Tadeo, que congrega diariamente las plegarias y limosnas de cientos de devotos.
Y así hemos llegado a la bulliciosa Plaza del Duque e de la Victoria, centro comercial por excelencia del casco histórico sevillano, gracias a la presencia de múltiples tenderetes ambulantes, cafeterías, tiendas de moda y grandes almacenes. El monumento al genial pintor sevillano Diego Velázquez se debe al no menos genial escultor Antonio Susillo, en 1892.

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